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Cómo lo hacemos ?

Aprendemos a convivir y gestionar de manera más sana y adaptativa nuestras emociones, a estar más presentes y concentrados en los aspectos en los que sí podemos influir (el seguimiento de las pautas, la asistencia a las visitas, el cuidado de ciertos hábitos, etc.) y menos en los que “no dependen de nosotros/as”.

Facilitándote recursos y acompañándote a lo largo del proceso o en determinados momentos del mismo, el trabajo terapéutico de la infertilidad, puede ayudarte de manera considerable a:

  • Tomar decisiones reflexivas y razonadas.
  • Fomentar la constancia, la motivación y mantener el sentimiento de validez personal, que puede venir afectado por el hecho de “no poder ser padres”.
  • Reforzar la relación de pareja, que puede resentirse en el proceso.
  • Transitar mejor por los diferentes momentos de alta exposición física y emocional.
  • Transformar el tiempo de espera en un tiempo fértil de descanso, ideas, proyectos, etc.
  • Evitar el efecto negativo de la infertilidad, en diferentes áreas de nuestra vida.

Cuando una pareja se enfrenta a la infertilidad, suele vivirlo desde la angustia, el miedo, la incertidumbre, la desesperanza, la ira y la decepción (entre otras muchas emociones) y el conjunto de todas ellas producen un elevado nivel de ansiedad. Tanto las parejas que buscan el bebé de forma natural, como aquellas que se someten a técnicas de reproducción asistida, todas viven en un constante vaivén de emociones. Y cada mes, cuando llega la menstruación, es una tragedia que la pareja asume como una pérdida.

La infertilidad influye, a nivel emocional, tanto al hombre como a la mujer, pero sobre todo, en la relación de pareja, ya que cuando se somete a tratamientos, sean de la índole que sean, suele salir afectado de este episodio. El hombre se siente atacado en su virilidad y la mujer en su capacidad más íntima, dar vida, lo que conlleva que la frustración sea constante en sus vidas, afectando incluso a su trabajo y su vida social. Y cuando esto sucede, ambos empiezan a buscar culpables, provocando una mayor frustración entre ellos, ya que la culpa no es de nadie… Para que esto no ocurra, es necesaria la ayuda de profesionales.

Son muchas las parejas que al detectarse que hay un problema para conseguir el embarazo refieren que ya no disfrutan igual de sus relaciones sexuales, porque pasan a tener como objetivo único la reproducción. Esto es solo un pequeño ejemplo de cómo influye la infertilidad en la pareja.

Este estado de ansiedad, provocado por la infertilidad, hace que la concepción sea aún más difícil, disminuyendo la probabilidad de éxito. La infertilidad genera ansiedad, y la ansiedad aumenta la infertilidad. Nos guste o no, la mente y la fertilidad están inexorablemente ligadas.

Los expertos aseguran que recibir asesoramiento psicológico durante un tratamiento de reproducción va a ofrecer como ventajas:

  • Reforzar la autoestima.
  • Calmar la posible ansiedad generada.
  • Mejorar la comunicación con el equipo médico.
  • Devolver al paciente la sensación de control.
  • Mejorar dificultades que hayan podido surgir en la relación de la pareja si se tiene.
  • Neutralizar los pensamientos negativos.

Así pues, recibir apoyo psicológico, además de todas estas ventajas, va a ayudar a los pacientes a disfrutar de una mejor calidad de vida durante los tratamientos y a estar en mejores condiciones psicológicas y emocionales, tanto en caso de resultados negativos como también positivos.