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Consecuencias psicológicas de la infertilidad

Los estudios psicológicos de parejas infértiles permiten observar que esta condición constituye una amenaza al proyecto de vida de las personas, altera su funcionamiento social, puede afectar la autoestima y, con frecuencia, afecta la vida sexual de la pareja. Estos estudios también ponen en evidencia la diversidad de respuestas psicológicas a la infertilidad.

Las consecuencias psicológicas de la infertilidad derivan de la crisis vital que las dificultades para concebir o las pérdidas reproductivas a repetición desencadenan y de los duelos que ello implica.

Es bien conocida la relación entre infertilidad, reacción de duelo y depresión. Se postula que, en muchos casos, la depresión no puede ser considerada solamente una etapa en la evolución del duelo por la infertilidad, sino que constituye un trastorno en sí mismo, asociado a condiciones biológicas y psicológicas que es preciso tratar y que eventualmente estaría contribuyendo a la infertilidad.

Las pérdidas debido a la infertilidad se repiten constantemente. Los resultados de ésta pasan inadvertidos e insensibles por la mayoría de las personas que están cerca y alrededor de la pareja, y totalmente invisible para aquellos que no son íntimos. El cuerpo es un recordatorio constante para la pareja de que la "han fallado", tienen que vivir siempre con ese cuerpo, y cada mes vuelven a recordar la pérdida y la propia incapacidad.

Cuando un amigo tiene un nuevo bebé, cada hermano que tiene un niño, cada cara sonriente en la tienda o en la calle, cada persona embarazada, son recordatorios constantes de algo que ellos no pueden tener.

Algunos o ambos miembros de la pareja pueden sentirse incómodos con la presencia de un niño, y pueden mostrarse irritados con éste. Esto los puede llevar a "probarse" a ellos mismos y a su pareja que de todas formas no serían buenos padres.

Para poder resolver esas pérdidas de una manera sana, la pareja debe vivir el duelo respectivo.