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El duelo y la infertilidad

Las etapas del duelo son:


Shock

Las parejas al enterarse o darse cuenta que tienen un problema de infertilidad se quedan en shock. Nunca lo imaginaron, y como no lo toleran, se presenta una fase de negación. Utilizan sus defensas en un intento de negar la realidad dolorosa que está emergiendo. Racionalizan, evitan y continúan buscando una manera de salir de esto a través de excusas: deciden que el problema es que han trabajo mucho, necesitan vacaciones para poder tener sexo productivo, etc. La infertilidad no les puede estar sucediendo a ellos, es temporal y seguramente se va a resolver en un tiempo.


Enojo

El enojo es probablemente la respuesta más común a cualquier situación en que la persona se siente tratada injustamente, humillada, desechada o fracasada. La infertilidad causa todos estos sentimientos. Las parejas infértiles se sienten francamente incomprendidas, la infertilidad es injusta y sus cuerpos y mentes se sienten humillados por los interminables estudios, tratamientos y estrés emocional, así que tarde o temprano el enojo aparece como una respuesta a todas las circunstancias desagradables. El primer enojo que se experimenta es cuando se dice ¿Por qué yo?, todos pueden y yo no. ¿Qué hice que otros no han hecho? Después el enojo se dirige del yo al tú. ¿Por qué a ti? Y en la pareja esto puede volverse un problema al atacarse mutuamente. La ira y el enojo se vierten hacia el cónyuge. La presión psicológica en estos momentos es grande a través de reproches al otro o echándole la culpa de todo. Esto trae dificultades de comunicación, resentimiento, enojo, especialmente si existe un diagnóstico de que uno de los dos tiene un problema que impide el embarazo.


Negociación

La situación se les va de las manos y la persona generalmente trata de hacer "lo que sea" para recuperar el control. La negociación es un arreglo que ante la desesperación, se hace con Dios o consigo mismo: se prometen cosas o se hacen mandas. Tristemente cuando más negocia una persona, más pierde el control y siente más soledad.


Desesperanza

En este largo camino de la infertilidad, la pareja comienza a sentirse abandonada, desesperanzada, desesperada y desolada. Piensa que no existen opciones viables o positivas a su problema. El tiempo no ayuda y caen en un estado de desesperanza. La esperanza realista es abandonada, en su lugar, hay dolor, depresión e impotencia. Reconocen que han fallado en lo que consideran una función esencial en su vida. Sentimientos de ser inadecuado, culpa y acusación emergen. Es de naturaleza humana substituir la culpa con acusación, intentando no sentirse responsable. La culpa es dirigida a veces a la pareja, al doctor, o al mundo en general. La seguridad en uno mismo en su sentido de masculinidad o femineidad es amenazada, la actividad normal es interrumpida, y es difícil continuar con la rutina. Las diferencias individuales en el curso de este proceso van a afectar la relación matrimonial, dejando a cada miembro de la pareja aún más solo en su lucha. Este sentimiento retrasa la recuperación ya que muchas veces se recurre interminablemente al pasado y hay hechos que se cuestionan. A pesar de que los tratamientos para la infertilidad no pueden curar estos sentimientos, las parejas deben hablar de ellos para aprender a manejarlos y seguir adelante hacia la siguiente etapa.


Aceptación

Una vez que la pareja se ha rendido a la desesperación de su duelo, puede comenzar a salir de él. Cuando han llorado bastantes lágrimas, sentido suficiente rabia, se han sacudido emocionalmente tanto uno como la pareja, cada uno puede comenzar a reorganizar y aproximarse a la aceptación y resolución. Y entonces también como pareja lo pueden hacer. Pueden renovar el sentido positivo de ellos mismos a pesar de los problemas reproductivos, reconociendo lo que tienen para ofrecer a cada uno y a un niño, y prepararse a ellos mismos para las tareas que inesperadamente se volvieron necesarias si quieren que su familia crezca a través de otras opciones. El camino a esta aceptación, en tiempo y en intensidad, varia de una pareja a otra, es diferente entre hombres y mujeres, e incluye otros aspectos de la pareja misma. Aunque la dificultad reproductiva es identificada en un miembro de la pareja, la aceptación es necesaria en ambos. Se espera una etapa estresante en la relación. Parte de este estrés se debe a la parte no hablada del problema. Este momento es cuando la pareja ya no necesita protegerse a sí mismas del dolor de la infertilidad. La aceptación no significa que el problema desaparezca, sino que se puede manejar y se hace de una forma sana, tanto en lo individual como en pareja. En la aceptación se puede hablar del problema aunque sepan que duele, pero que pueden vivir con este dolor al tratarlo adecuadamente. La pareja se adapta y controla la situación. En este momento pueden ya tomar una decisión respecto al camino que seguirán.


Las alternativas y la esperanza

La pareja vive momentos de calma y es cuando se abren las puertas a caminos no pensados, ni planeados por ellos mismos, pero que los invitan a continuar una vida feliz. En esta etapa se pueden plantear distintas alternativas de poder llegar a ser padres. Hay parejas que ya tienen un hijo y no pueden tener otro. En este caso el proceso de duelo y aceptación no es más sencillo. Algunas parejas pueden atenuar sus sentimientos ya que han comprobado su fertilidad por lo menos una vez. Sin embargo, el estrés externo es mayor para estas parejas, ya que suelen vivir desolación e incomprensión por parte de los doctores, familiares y amigos. Los duelos no resueltos pueden afectar a varios aspectos de sus vidas: físico, emocional, relacional y espiritual.